España e Italia protagonizan uno de los duelos más reconocibles del fútbol europeo, y su enfrentamiento más reciente en la Eurocopa dejó una conclusión clara: la selección española ganó 1-0 y dominó el juego durante buena parte del encuentro. Aquí repaso el resultado, la jugada decisiva, las claves tácticas, el historial entre ambas selecciones y lo que realmente explica la diferencia sobre el césped.
España impuso su ritmo y confirmó su superioridad en el último duelo europeo
- Resultado 1-0 para España ante Italia en la Eurocopa 2024.
- Gol decisivo autogol de Riccardo Calafiori en el minuto 55.
- Jugador más destacado Nico Williams, determinante en el uno contra uno.
- Dominio español más ocasiones, mejor presión y mayor control territorial.
- Contexto histórico fue el octavo enfrentamiento entre ambos en una fase final de la Eurocopa.
Qué ocurrió en el último España Italia de la Eurocopa
El partido se disputó el 20 de junio de 2024 en el Arena AufSchalke de Gelsenkirchen, dentro de la segunda jornada del grupo B. España llegaba después de vencer a Croacia por 3-0, mientras que Italia había remontado ante Albania.
La selección española ganó por 1-0, pero el marcador se quedó corto respecto a lo visto en el campo. Gianluigi Donnarumma evitó varias ocasiones claras y sostuvo a Italia durante muchos minutos.
| Dato | España | Italia |
|---|---|---|
| Resultado | 1 | 0 |
| Gol | Riccardo Calafiori, en propia puerta | Sin goles |
| Momento decisivo | Minuto 55 | Presión defensiva insuficiente |
| Jugador más influyente | Nico Williams | Gianluigi Donnarumma |
La jugada del gol nació en la banda izquierda. Williams superó a su marcador y puso un centro que Álvaro Morata prolongó de cabeza. Donnarumma llegó a tocar el balón, pero el rebote golpeó en Calafiori y terminó dentro de la portería. Fue un autogol desafortunado, aunque reflejó la presión constante a la que estaba sometida la defensa italiana.
Por qué España controló el partido
Mi lectura es que la diferencia no estuvo únicamente en la posesión, sino en cómo España utilizó cada fase del juego. El equipo de Luis de la Fuente movió el balón con velocidad, abrió el campo con sus extremos y recuperó la pelota muy arriba.
La amplitud de Nico Williams y Lamine Yamal
Williams fue elegido mejor jugador del encuentro porque cada recepción suya generaba peligro. Atacó el espacio, encaró en situaciones de uno contra uno y obligó a Italia a retrasar su línea defensiva. Su desborde fue una de las claves tácticas del partido.
En la otra banda, Lamine Yamal aportó pausa y creatividad. No siempre consiguió finalizar las jugadas, pero su posición obligó a Italia a vigilar dos amenazas abiertas al mismo tiempo. Eso creó más espacio para Pedri, Fabián Ruiz y Rodri en el centro.
Rodri como punto de equilibrio
Rodri sostuvo al equipo cuando España atacaba con muchos jugadores. Su función fue recibir entre líneas, cambiar la orientación del juego y proteger a los centrales cuando Italia intentaba salir al contraataque.
Este papel suele pasar desapercibido porque no siempre termina en una asistencia o un gol. Sin embargo, en partidos de máxima exigencia, un mediocentro capaz de controlar las distancias puede marcar más diferencias que un delantero. En este caso, España casi siempre atacó en condiciones favorables.
Una presión que incomodó a Italia
España no esperó de forma pasiva. Presionó la salida italiana y dificultó la conexión entre el centro del campo y Scamacca. Cuando Italia lograba superar la primera línea, encontraba poco espacio para progresar.
La propia UEFA describió el encuentro como una actuación dominante de España. La selección tuvo ocasiones desde los primeros minutos, con un remate de Pedri detenido por Donnarumma y un cabezazo de Williams que se marchó fuera.
Qué falló en Italia y por qué el resultado pudo ser más amplio
Italia no encontró la manera de cerrar los espacios entre sus líneas. Luciano Spalletti intentó corregirlo al descanso con los cambios de Bryan Cristante y Andrea Cambiaso, pero España siguió llegando con facilidad.
El problema principal fue la distancia entre el centro del campo y la defensa. Cuando Italia retrocedía, dejaba demasiado terreno a España; cuando intentaba adelantar la presión, los extremos españoles atacaban la espalda de los laterales.
También faltó precisión en los pases sencillos. Italia perdió balones en zonas comprometidas y no consiguió mantener ataques largos. Su mejor respuesta llegó con algunas incorporaciones de Federico Dimarco y un centro peligroso de Cristante, pero fueron acciones aisladas.
Donnarumma fue decisivo con varias paradas, incluida una intervención en el tramo final ante Ayoze Pérez. Por eso considero que el 1-0 no refleja del todo la superioridad española. Italia perdió por un solo gol, pero España generó suficientes situaciones para haber ganado con mayor margen.
El historial entre dos clásicos de la Eurocopa
España e Italia se han cruzado repetidamente en las fases finales del torneo. La UEFA considera este enfrentamiento un récord de la competición, con ocho partidos disputados en la fase final y presencia en cinco Eurocopas consecutivas.
| Edición | Resultado o desenlace | Por qué fue importante |
|---|---|---|
| Euro 2008 | Empate y triunfo español en penaltis | España rompió una barrera psicológica antes de conquistar el torneo. |
| Euro 2012 | España 4-0 Italia | La Roja firmó una de las finales más contundentes de la historia. |
| Euro 2016 | Italia 2-0 España | La presión italiana anuló la salida española. |
| Euro 2020 | Empate y clasificación italiana en penaltis | Un duelo equilibrado decidido desde los once metros. |
| Euro 2024 | España 1-0 Italia | España dominó desde el inicio y certificó su pase a octavos. |
Este historial demuestra que no existe un patrón único. España puede imponerse mediante la posesión y la movilidad, pero Italia ha demostrado en varias ocasiones que una presión agresiva y una defensa compacta pueden cambiar completamente el partido.
Por eso no me parece acertado reducir el duelo a una simple rivalidad entre estilos. Ambas selecciones han evolucionado. La Italia más reciente ha buscado combinar su tradicional solidez defensiva con una salida más elaborada, mientras que España ha añadido velocidad, amplitud y capacidad para atacar el espacio.
Qué debe analizar un aficionado antes de valorar otro enfrentamiento
Cuando vuelvan a enfrentarse, conviene mirar más allá del resultado. En mi opinión, hay cuatro indicadores que explican mejor el desarrollo del partido que la posesión por sí sola.
- La altura de la presión, porque determina si Italia puede salir con claridad o queda encerrada.
- Los duelos en las bandas, especialmente cuando los extremos españoles reciben con espacio.
- La distancia entre líneas, un detalle decisivo para evitar que Pedri o los mediocampistas encuentren pases interiores.
- La eficacia, ya que España puede dominar y aun así complicarse si no transforma sus ocasiones.
El error más frecuente es mirar solo las estadísticas de posesión. Tener el balón no garantiza controlar el partido. Lo importante es saber si esa posesión permite avanzar, crear ocasiones y evitar transiciones peligrosas.
En un duelo entre estas selecciones también conviene distinguir entre fase de grupos y eliminatoria. En la fase de grupos puede bastar con administrar un resultado corto, mientras que en una semifinal o una final cada pérdida y cada balón parado adquieren un peso mucho mayor.
La lección que deja este clásico continental
El último enfrentamiento mostró a una España más vertical, intensa y madura, capaz de dominar a Italia sin renunciar a la creatividad de sus jóvenes extremos. También dejó una advertencia clara: un marcador corto puede ocultar una diferencia futbolística considerable.
Italia, por su parte, necesita reducir los espacios entre sus líneas y mejorar la calidad de sus primeros pases cuando el rival presiona alto. Si consigue hacerlo, su experiencia competitiva y su capacidad para defender cerca de su área siguen convirtiéndola en un adversario incómodo.
Para mí, esa combinación de historia, ajustes tácticos y talento individual explica por qué España contra Italia continúa siendo uno de los partidos más atractivos de la Eurocopa. Cada edición cambia los nombres y los entrenadores, pero la exigencia permanece intacta.